reingenieria02Una costumbre bastante argentina, resulta de que nuestras instituciones públicas siguen funcionando como en la década del ´80 o incluso antes, y aquí se plantea siempre el siguiente interrogante: ¿Está bien que eso sea así ?. La respuesta mas clara resulta ser que no. Sucede que lamentablemente en nuestras instituciones, quienes tienen la función de dirigirlas, por lo general son personas designadas por amiguismo con el gobierno político de turno y la independencia de poderes no resulta real, es sólo una utopía ficticia. Los casos son muy numerosos, pero podemos tranquilamente mencionar que en nuestro país, las autoridades del ministerio público, citando por ejemplo el caso del Fiscal General, es una decisión del Gobernador. Evidentemente este nuevo funcionario estará vedado por determinadas decisiones que decida acerca del funcionamiento operativo de esta pata tan importante del Poder Judicial. Ahora bien, es posible revertir esta situación y tantas otras ?. La respuesta es sí.

Para la designación de este tipo de autoridades y mediante la implementación de la tecnología disponible actualmente, resulta factible que los ciudadanos “voten”, a todas las autoridades. Nadie sabe por qué se sigue votando sólo a las autoridades del poder ejecutivo y no a muchas importantes cargos de los otros poderes del Estado. Hoy, tranquilamente la población podría una vez cada dos, tres o cuatro años, dirigirse a la comisaría de su barrio o a una escuela cercana, o incluso a hacer su votación por carta para finalmente poder votar a los fiscales generales, las autoridades policiales, educativas y de salud. Estos órganos sabemos que son claves para el normal desenvolvimiento de un país serio, y que mejor sería, que por ejemplo, 90 días antes de la votación, se publiquen en páginas oficiales, los currículos, logros, gestiones, proyectos, equipo de trabajo y tantas otras cosas más, para que realmente el más idóneo y preparado pueda asumir tan importante cargo.

Es siniestro seguir creyendo que las cosas funcionan mejor, si las autoridades de turno eligen a determinadas personas, donde lamentablemente en mucho de los casos, por cuestiones de amistad, compromiso, corrupción o tantas otras, resultan ser siempre más importantes que la preparación, idoneidad y profesionalismo requerida para determinados cargos jerárquicos institucionales.

Vivimos en un País que resulta ser democrático sólo de manera “parcial”, ya que hay muchas injusticias que nada tienen que ver con la democracia y que el sólo hecho de ser “obediente” muchas veces resulta ser un factor fundamental para el cargo. No sería bueno que se discuta la diferencia de pensamientos, las distintas formas de lograr mejorar determinadas instituciones aunque para ello haga falta un presupuesto mucho mas elevado del disponible o la participación de mayores agentes de control para permitir que la mejor idea sea la realmente viable?. Existirá alguien alguna vez, que se proponga a desafiar al sistema y realmente pueda cambiar significativamente instituciones claves? No sucederá que alguna vez nos contagie el efecto “Trump”, donde todo parecía estar cantado y en realidad, todo cambió de un momento para otro ?. Esperemos que alguna vez suceda, por supuesto que para bien y para el verdadero cambio significativo que la sociedad demanda a muchas instituciones de bien público, y que empecemos a plantearnos que debe obligadamente hacerse una reingeniería de instituciones estancadas por el tiempo y la inoperancia humana.

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